domingo, 6 de octubre de 2013

"INTERCAMBIO DE DESTINO"

Mi vida transcurría perfecta, una pareja que hacía las delicias de mi vida, me mimaba y complacía todos mis caprichos, haciéndome sentir alguien especial. Se mostraba siempre pendiente de mí y era muy cariñoso, lo que hacía de nosotros una bonita pareja muy unida.

Había conseguido el trabajo que siempre había soñado, era la directora ejecutiva de una importante empresa de comunicación. El ascenso había sido duro, muchas horas de trabajo a la espalda me habían abierto el camino hacia él. Pablo también era una persona reconocida en lo suyo, era uno de los mejores médicos forenses del país y actualmente se hallaba trabajando para la policía en el grupo de homicidios. Nuestra buena situación económica nos había permitido comprar una preciosa casa en las afueras, con unas vistas espectaculares hacia el mar.

La noche en la que tuve ese sueño profético me costó rendirme a Morfeo, y cuando lo hice entraba y salía de ensoñaciones sin sentido que me mantenían inquieta, hasta que hallé el punto de relajación y comenzó la pesadilla.

En ella, veía a mi mejor amiga Paula, que al salir del trabajo por la tarde, sufría un terrible accidente en la autopista perdiendo su vida en él. Me desperté con una terrible sensación dentro de mí, me sentía angustiada y no pude menos que llamar a mi amiga y quedar con ella para charlar un rato; hacía días que no nos veíamos, así que fue fácil concertar esa cita. No le iba a hablar del terrible sueño, simplemente quería estar con ella y asegurarme que llegaba sana y salva a su casa. Con toda probabilidad la pesadilla no era más que eso, pero necesitaba quitarme esa desazón que tenía dentro de mí y solo lo conseguiría quedando con ella.

Después de dejarla en casa al anochecer me sentí mejor, pero si la otra noche había sido tortuosa, esta no se quedó atrás...

Acababa de entrar en un plácido sueño cuando sentí una voz que me llamaba, pensé que era Pablo, pero él dormía tranquilamente. Entonces se me ocurrió que había sido parte de un sueño, sin embargo volví a escuchar esa voz -¡ahora estaba despierta! ¿quién me llamaba?-. Me senté en la cama y gracias a la luz que entraba por la ventana descubrí una figura que estaba a la entrada de nuestro cuarto y que se aproximaba con paso lento hacia mí.

Quise gritar aterrorizada, pero la voz no salía de mi garganta, mi corazón comenzó a latir descontrolado y un sudor frío recorría mi cuerpo. Toqué a Pablo con ánimo de despertarlo pero no lo conseguía, lo zarandeé con fuerza pronunciando su nombre sin resultado. Mientras el ser ya estaba a mi lado...

Con voz tenebrosa mientras yo lo observaba muerta de miedo, se dirigió a mí:
  • María, me has retado y he venido a responder a ese reto...
  • ¿Yo? ¡No! ¿cómo iba a poder retarte si ni siquiera se quién eres? -contesté asustada.-
  • ¡Soy el bien y el mal! ¡contengo la esencia de la vida que arranco a cada uno! ¡soy la inmortalidad! y me llaman ¡la muerte!
  • ¡Dios mío! Debía de estar teniendo otra terrible pesadilla, esto no podía ser cierto, la misma muerte venía a buscarme... -pensé atormentada-.
  • Estás equivocada María, no es tu hora, por lo menos no por ahora, pero me has arrebatado el alma de Paula, has evitado su muerte y ¡quiero algo a cambio! -gritó-.
  • Yo... no sabía... -las palabras no salían de mi boca, un terror inhumano me poseía y pensé que me iba a desmayar-.
  • Tienes el deber de encontrarme una nueva alma que sustituya la de tu amiga y te doy el plazo de una semana para que elijas, de no ser así, me llevaré tu alma. El próximo martes a esta misma hora volveré a escuchar tu decisión...
Me quedé un rato sentada en la cama, intentando adivinar si todo había sido real o no era más que un horroroso sueño. Me acomodé cerca de Pablo e intenté dormir, cosa que no conseguí. Cuando sonó el despertador a las siete de la mañana, seguía despierta e intranquila.
  • ¡Tienes un aspecto horrible! -me dijo Pablo al levantarse- ¿No has dormido bien cariño?
  • No, la verdad es que no... he vuelto a tener pesadillas -le dije-.
  • Pareces una niña pequeña María, ¿vas a permitir que unos sueños te sugestionen? Eso es una tontería -me riñó con toda la razón-.
Pasaron los días y la terrible visión de la otra noche no salía de mi cabeza. Estaba distraída y ausente en todo, no dejaba de darle vueltas al tema, ¿y si todo fuese real? No podía escoger a nadie, ni tan siquiera a un desconocido, ¿quién era yo para elegir la muerte de alguien? Claro que también había decidido que mi amiga viviese, pero eso era distinto... Me estaba volviendo loca y aunque había pensado pedir unos días libres en el trabajo, no me parecía una buena solución, por lo menos allí estaba más distraída y esos pensamientos prácticamente volaban de mi mente durante la jornada laboral.

Y llegó el temido día, sabría entonces si todo había sido real o no. No había podido pensar en nadie para entregar a ese ente, si finalmente era cierto, yo ocuparía el lugar de mi amiga.

No conseguí dormir nada, la ansiedad atenazaba mi cuerpo dejándolo en tensión total. Pablo dormía ajeno a lo que se aproximaba cuando lo sentí de nuevo.
  • ¡Hola María! Vengo a buscar lo que me pertenece... ¿Cuál ha sido tu elección?
  • Yo... no he podido... -tartamudeé asustada-.
  • ¿No has sido capaz de encontrar un sustituto? ¿Sabes lo que ocurrirá entonces? -habló enfadado-.
  • Si, lo se -contesté ahora con total seguridad-.
  • Eres muy valiente muchacha, otro en tu lugar habría elegido al vagabundo de la esquina por ejemplo, no te pedí que fuese alguien conocido para ti.
  • Lo sé, pero no puedo sacrificar la vida de nadie por mi.
  • ¡Pero has sacrificado la tuya por tu amiga! -respondió-.
  • Si, y me enorgullezco de ello -contesté-.
  • Así sea -dijo él-.
Acercó su manos hacia mí, y sentí un vacío interior tan grande que tenía la sensación de que me estaban sorbiendo las entrañas. Fue doloroso en su inicio y placentero al final, algo difícil de explicar.

De repente estábamos en un espacio transparente y brillante en el que no se apreciaba nada, solos los dos flotando como por arte de magia. Ahora él ya no tenía ese aspecto terrorífico, era un ángel atractivo con una dulce mirada.
  • Has sido muy valiente María, eso te honra y mereces una recompensa. Tu entrada en el paraíso ya está garantizada. Allí te reunirás con tus seres queridos que te han faltado en la vida terrenal y gozarás de una inmortalidad feliz y llena de dicha.
  • ¿Y qué será de Pablo? -pregunté preocupada por él-.
  • Pablo te amaba sinceramente y el superar tu muerte será un duro trago para él, así que se refugiará en los brazos de tu amiga Paula, tratando de encontrar en ella un poco de tu esencia. Su vida no será feliz hasta que se reúna contigo. Pero el tiempo aquí pasa enseguida, cuando te des cuenta disfrutarás de todo ésto junto a él.

Dándome un beso en la mejilla, se despidió de mi, señalándome el camino hacia el que debería dirigirme. Me sentía radiante y llena de paz. Guié mis pasos hacia donde él me había señalado intuyendo que la vida de verdad iba a comenzar ahora...




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