
Noches
de risas, copas de vino y amantes gozosos, ahora no son más que
negras tormentas de miedo que atenazan mi cuerpo embriagándome de
amargura.
No
encuentro el camino hacia el Edén y seguramente nunca lo hallaré,
se me ha prohibido vetando la entrada para mí.
Todo
lo dí y nada recibí, me pregunto si han valido la pena esos
instantes placenteros disfrutando de su compañía, pero es tanto el
dolor que me desgarra por dentro que estoy convencida de que nunca
debí de haberlo conocido. Y si todo tiene un porqué, ¿dónde está
el mío que no lo encuentro? Si volviera a cruzarse en mi camino
huiría de él sin contemplaciones.

Ya
solo queda esperar a que se calme este pesar que me devora por dentro
y quizá algún día, alguien llegue y sea capaz de remendar este
corazón roto en mil pedazos...
Ana, tienes un don especial para transmitir sentimientos, escribes con el alma, desde dentro, y te aseguro que consigues que llegue también muy adentro, que se te ponga un nudo en el estómago y se te humedezcan los ojos.
ResponderEliminarEres especial, muy especial, Ana.
joooooooo, graciasssssss!!!! me meto en el papel para sentir de verdad, y eso es lo que ha salido!!! besosssss!!!
EliminarAlfonso te lo ha dicho todo. <3
ResponderEliminargraciassssss!!! :D
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