Este
fin de semana Susana y Bianca vendrían a dormir a mi casa, todo
parecía entrever que seriamos tres chicas, pero no, también
vendría Sony, solo que Susana no lo sabría. Susana era un tanto
inocente, bastante sosa y muy callada, pero era nuestra amiga.
Después
de cenar, ya las tres reunidas en mi habitación con los pijamas
puestos, Bianca empezó a contar una historia que circulaba por el
colegio. Se decía que veinte años atrás, allí había muerto
misteriosamente una niña llamada Verónica, y que si se pronunciaba
su nombre tres veces delante de un espejo después de las doce, muy
probablemente aparecería su espíritu para arrancarte la vida y
llevarte con ella para toda la eternidad.
Susana
observaba a Bianca, con los ojos muy grandes, sabíamos que era muy
temerosa, y eso nos azuzaba para seguir adelante con la broma. A la
hora indicada, nos pusimos delante del espejo para pronunciar su
nombre las tres veces reglamentarias. No podía evitar dejar de mirar
a Susana, se veía realmente asustada.
-no
pasa nada Susana, ¿lo ves? -le dije- anda, vámonos a la cama y
dejemos estas tonterías infantiles.

La
habíamos matado, se había muerto de miedo...
Ana me encanta las historias que he leido seguire hasta que las lea todas, un beso amiga y enhorabuena--- Abril---
ResponderEliminarMuchas gracias Abril, esto es solo un comienzo, iré publicando relatos cortos a medida que los vaya escribiendo, y os adelantaré algún pequeño trozo de la novela que estoy escribiendo. Muchos besos!!!
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