domingo, 6 de octubre de 2013

"VIVENCIA EXTRATERRESTRE"

Una luz intensa que lastimaba la vista me despertó esa noche. Tomy dormía a mi lado sin ser consciente de lo que estaba ocurriendo en nuestro dormitorio. Antes de que pudiera despertarlo dos brillantes seres aparecieron como de la nada y sin mediar palabra uno de ellos me tocó la frente haciéndome perder al momento la consciencia.

Cuando desperté pensé que volvía de un sueño extraño, pero al observar mi entorno la realidad me devolvió a un espacio que no reconocía. Me hallaba en una fría y pequeña habitación con paredes en acero inoxidable, sino fuese por el tamaño, pensaría que me encontraba dentro de una nevera de una morgue. Una luz tenue envolvía la habitación y yo me hallaba acostada en una especie de camilla, completamente desnuda con tan solo una sábana de color gris -que parecía ser el color predominante en aquel sitio- cubriendo mi desnudez.

Descubrí alguna marca de pinchazos en mi brazo derecho y algo retenía mi cabeza, echando mis brazos hacia ella, aprecié un pequeño disco que se ajustaba perfectamente a mi cráneo del que salían unos cables que se conectaban a una especie de ordenador. ¿Estaría en un hospital? ¿Me habría puesto enferma y me tenían aislada? Me sentía muy asustada y llamé a Tomy sin encontrar respuesta.

No tuve que esperar mucho cuando alguien entró en el pequeño cuarto, un bello ser de aspecto humano se acercó a mí, era de una hermosura soberbia. Su pelo era largo y excesivamente rubio, y sus ojos de un azul tan claro que más parecían blancos; vestía un mono ceñido a su cuerpo de un tejido brillante y elástico desconocido para mí. Me dirigió una amplia sonrisa tranquilizadora dejando ver unos dientes alineados de un blanco tan perfecto que parecía inhumano, -y así debía de ser- pensé.

Me retiró todo el cableado de la cabeza, y ayudándome a levantarme me dijo:
  • Humana, no tienes nada que temer, no vamos a haceros daño todo lo contrario, nuestra firme intención es ayudaros a encontrar una cura a esa terrible enfermedad que mata tanta gente cada día, el maldito cáncer, a lo que vosotros parece que no encontráis solución.
  • ¿Y por qué yo? -pregunté temerosa-.
  • Porqué tú contienes células cancerígenas que en el plazo de dos años desarrollarían la enfermedad. Pero no eres la única, tenemos más compañeros tuyos aquí, que al igual que tú son portadores de tan terrible enfermedad. Hace muchos años en nuestro mundo una enfermedad parecida se encargó de sesgar la población, aún así no tardamos tanto como lo estáis haciendo vosotros en encontrar la cura. Estamos a punto de encontrar el remedio, cuando así sea te devolveremos con los tuyos.
Lo miraba anonadada, ¿era todo por ayudarnos? ¿qué interés podían tener en ello? Transmitía buenas vibraciones, aún así no me fiaba mucho de él.
  • Puedes fiarte de mi -dijo leyendo mi mente-. Uno de los poderes de los que gozamos es la telequinesia, nada podéis ocultar en esa mente compleja que tenéis los humanos sin que nosotros seamos capaces de percibirlo. Somos un pueblo pacífico y buscamos la armonía en el universo. Estáis muy lejos de hallar la cura de esa enfermedad por eso nosotros os prestamos nuestra ayuda. No queremos nada de vosotros, sois un pueblo amigo y siempre lo seréis, un poco atrasados en vuestra evolución pero así mejor, sois imprevisibles y os atacáis entre vosotros, con seguridad grandes tecnológicas en vuestras manos generaría un caos que acabaría con vuestra raza.

Yo estaba sentada en la camilla atendiendo inquieta su explicación, tapando mi desnudez con la sábana. Dejando apoyado en una pequeña mesa un mono igual que el que llevaba puesto, me pidió que me vistiese. Estaría esperándome fuera.

El mono se ceñía a mí como una segunda piel, era un tejido cálido y de tacto dulce, pero no pude detallar el material del que estaba hecho, no era algodón, ni licra, ni poliester...

Cuando salí de aquel habitáculo él me estaba esperando. Me dijo que se llamaba Dixtier Lex y que tenía treinta y cinco años, era teniente de la nave y su especialidad era la medicina. Llevaban años observándonos y estudiándonos, y mediante una maquina llamada TR254, que emitía unas ondas ultrasonoras sin acústica, se habían dedicado a buscar personas que tuviesen cáncer o estuviesen cerca de padecerlo. Enseñándome el aparato, pude apreciar la diferencia entre una persona limpia de células malignas y la que no. El monitor dejaba ver unas imágenes parecidas a un ecógrafo moderno, pero en tonos azules, en las que una persona enferma revelaba unas manchas en su organismo de color anaranjado.

A continuación me llevó a una sala en la que había más compañeros de él. Me sorprendió la belleza de los seres del sexo femenino, sin ellos eran hermosos, ellas lo eran más. Todos vestían igual y eran muy parecidos, mismos rasgos físicos que apenas me permitía distinguirlos. Allí se dedicaban a estudiar las células y buscar la cura. En uno o dos días estaba previsto tener el remedio. Eran amables de trato y transmitían mucha paz, pude respirar la esencia que dejaban en el ambiente, adentrándose dentro de mí llenando mi cuerpo y mi alma de una plenitud que me satisfacía.

Después me llevó a otra zona, mientras íbamos hacia allí, aproveché para preguntarle a mi nuevo amigo, dónde llegaría a desarrollar yo mi cáncer. El tranquilizándome me contó que aunque eso no llegaría a suceder, si siguiese mi vida sin que ellos participasen en ésto, lo padecería en mi cabeza.

Llegamos a un ala de la nave que distinguiéndose del resto que había visto, no estaba vestida de gris. Las paredes eran blancas, distintos sillones extraños y amplias pantallas de vídeo decoraban el entorno. Allí descubrí a más humanos, charlando entretenidos unos y otros visualizando alguna de las pantallas. Por lo que me explicó Dixtier Lex lo que estaban viendo allí era su planeta, querían que los conociéramos un poco y supiésemos como era su vida, se encontraba alejado de nuestro alcance de visión a través de los potentes telescopios de la Nasa, por lo que nunca lo habían detectado.

En los dos días siguientes mi unión a Dixtier Lex se hizo muy fuerte, haciendo que no recordase a Tomy. El parecía encontrarse también muy a gusto conmigo, aprovechando cualquier instante que tenía libre, para venir a hacerme una visita. No se como ocurrió, pero el segundo día cuando quise darme cuenta nos estábamos besando. Lo hacían igual que nosotros, pero lo que yo sentí fue mucho más fuerte que lo que había sentido jamás. Su mirada transmitió tanto amor que me pareció que no cabía dentro de mi. Disculpándose comenzó a explicarme que ya estaba todo listo, a la mañana siguiente sería el día esperado y nos inyectarían un fluido que acabaría con nuestro mal.

Esa noche la pasé pensando en él, añoraba sentir sus besos y sus caricias, y me preguntaba como sería el sexo. Sabía que era algo imposible y eso no hacía más que elevar mi interés.

Cuando vino a buscarme por la mañana, descubrí en su mirada un desazón y una tristeza melancólica que me dolía terriblemente. La conexión que habíamos creado permitía que nuestros sentimientos fluyesen de uno a otro como en una transfusión. Cogiéndome de las manos y mirándome a los ojos me dijo que me amaba, pero que no era posible, nunca había querido que eso ocurriera, pero había cosas que no se podían controlar, como mucho en cuatro o cinco días, en cuanto comprobasen como reaccionaba a la medicación me devolverían a mi sitio, no había posibilidad alguna en que pudiésemos estar juntos. Esas palabras me causaron un gran dolor muy dentro, pero pensé que solo por conocerlo y poder disfrutar de él unos momentos, habría valido la pena.

Después de juntarnos a todos en una gran sala provista de varias camillas, fuimos pasando en grupos de diez a recibir el tratamiento. Al finalizar nos reunieron pidiéndonos que no contásemos nada a nadie, deberían permanecer en el anonimato, siempre estarían para ayudarnos, pero desde fuera sin que nadie lo supiese. Uno de nosotros era un médico, casualmente de la unidad de oncología, a través de él mandaban la cura para el mundo humano, este médico sería de manera oficial el creador de tan grande descubrimiento.

Mis encuentros con Dixtier Lex eran cada vez más frecuentes, nos abrazábamos y nos besábamos con una pasión arrebatadora, en varias ocasiones estuvimos a punto de culminar nuestro amor. Yo lo deseaba locamente y sabía que él a mí también.

Los resultados de los análisis iban de maravilla, mis células iban desapareciendo como por arte de magia. En dos días llegaría el fatídico momento de despedirme de él, en el fondo deseaba que algo saliese mal para poder permanecer allí, pero no era así...

El día anterior a mi marcha, cuando me disponía para meterme en la cama, llegó a mi habitación. La expresión de su cara denotaba todo el dolor que sentía, sin decir nada me besó intensamente, abrazándome a continuación en un tierno abrazo que duró un buen rato. Los besos se sucedían dejando al descubierto los sentimientos que nos unían, poco a poco fuimos desnudándonos dando rienda suelta a nuestra pasión, entregándonos en un acto puro de amor desmedido. Fue una experiencia única para mí.

La despedida fue triste, no había sentido tanta aflicción en toda mi vida, ni siquiera el día en que mi padre falleció me sentí tan apenada. La melancólica me embargaba y aún lo tenía delante de mí, lo añoraba y no sabía como sería mi vida a partir de ese momento. Un beso fugaz terminó de firmar para siempre nuestro amor, su mirada pareció transmitirme un poco de esperanza aportándome un poco de confianza. A mi mente llegaron sus palabras, -volveré a buscarte en cuanto sea posible, confía en mi, te quiero...-.

A los cincuenta que habían abducido de distintas partes del mundo, nos fueron dejando en nuestro lugar de origen, distintas naves partieron de la nave madre hacia nuestro destino. Dixtier Lex no me acompañó, mientras la pequeña nave se alejaba, sentía que una parte de mí se quedaba allí.

No se de que manera pudieron alterar el tiempo, pero volví a aparecer en mi cama el mismo día de mi desaparición, así que Tomy no fue consciente de lo que me había pasado.

Los días pasaron y mi relación con Tomy fue de mal en peor, no soportaba sus besos ni sus caricias y él cansado sin entender nada se fue de casa, lo cual resultó un alivio para mi.

Había echado en falta el período, pero pensé que quizá el sistema nervioso después de todo lo ocurrido, me habría jugado una mala pasada. Pero no fue así, el test de embarazo me dio una sorpresa con sus dos rayas, y enseguida supe quien era el padre, mi instinto me lo decía.

Después de siete meses, cuando ya había perdido toda la esperanza de volver a verlo, una noche de primavera desperté con la sensación de que lo tenía a mi lado. Lo sentí tan cerca de mi que podía olerlo, salí al jardín y en lo alto estaba la nave, nos venían a buscar, estaríamos juntos el día que alumbrase a nuestro hijo. Mi cuerpo se elevó sin miedo, impaciente por reunirme con él.

Cuando lo tuve delante nos fundimos en un abrazo impaciente sin dejar de besarnos, se agachó y besó mi prominente vientre, y mirándome a los ojos me pidió perdón por la tardanza. Arduas negociaciones para poder llevarme con él, habían retrasado el momento. Pero lo había conseguido, por fin estaríamos juntos los tres.

Mi vida en Pasionea fue la época más feliz de toda mi vida, y el día que di a luz a nuestro pequeño Deliquea alcanzamos la cumbre de nuestra felicidad.






"INTERCAMBIO DE DESTINO"

Mi vida transcurría perfecta, una pareja que hacía las delicias de mi vida, me mimaba y complacía todos mis caprichos, haciéndome sentir alguien especial. Se mostraba siempre pendiente de mí y era muy cariñoso, lo que hacía de nosotros una bonita pareja muy unida.

Había conseguido el trabajo que siempre había soñado, era la directora ejecutiva de una importante empresa de comunicación. El ascenso había sido duro, muchas horas de trabajo a la espalda me habían abierto el camino hacia él. Pablo también era una persona reconocida en lo suyo, era uno de los mejores médicos forenses del país y actualmente se hallaba trabajando para la policía en el grupo de homicidios. Nuestra buena situación económica nos había permitido comprar una preciosa casa en las afueras, con unas vistas espectaculares hacia el mar.

La noche en la que tuve ese sueño profético me costó rendirme a Morfeo, y cuando lo hice entraba y salía de ensoñaciones sin sentido que me mantenían inquieta, hasta que hallé el punto de relajación y comenzó la pesadilla.

En ella, veía a mi mejor amiga Paula, que al salir del trabajo por la tarde, sufría un terrible accidente en la autopista perdiendo su vida en él. Me desperté con una terrible sensación dentro de mí, me sentía angustiada y no pude menos que llamar a mi amiga y quedar con ella para charlar un rato; hacía días que no nos veíamos, así que fue fácil concertar esa cita. No le iba a hablar del terrible sueño, simplemente quería estar con ella y asegurarme que llegaba sana y salva a su casa. Con toda probabilidad la pesadilla no era más que eso, pero necesitaba quitarme esa desazón que tenía dentro de mí y solo lo conseguiría quedando con ella.

Después de dejarla en casa al anochecer me sentí mejor, pero si la otra noche había sido tortuosa, esta no se quedó atrás...

Acababa de entrar en un plácido sueño cuando sentí una voz que me llamaba, pensé que era Pablo, pero él dormía tranquilamente. Entonces se me ocurrió que había sido parte de un sueño, sin embargo volví a escuchar esa voz -¡ahora estaba despierta! ¿quién me llamaba?-. Me senté en la cama y gracias a la luz que entraba por la ventana descubrí una figura que estaba a la entrada de nuestro cuarto y que se aproximaba con paso lento hacia mí.

Quise gritar aterrorizada, pero la voz no salía de mi garganta, mi corazón comenzó a latir descontrolado y un sudor frío recorría mi cuerpo. Toqué a Pablo con ánimo de despertarlo pero no lo conseguía, lo zarandeé con fuerza pronunciando su nombre sin resultado. Mientras el ser ya estaba a mi lado...

Con voz tenebrosa mientras yo lo observaba muerta de miedo, se dirigió a mí:
  • María, me has retado y he venido a responder a ese reto...
  • ¿Yo? ¡No! ¿cómo iba a poder retarte si ni siquiera se quién eres? -contesté asustada.-
  • ¡Soy el bien y el mal! ¡contengo la esencia de la vida que arranco a cada uno! ¡soy la inmortalidad! y me llaman ¡la muerte!
  • ¡Dios mío! Debía de estar teniendo otra terrible pesadilla, esto no podía ser cierto, la misma muerte venía a buscarme... -pensé atormentada-.
  • Estás equivocada María, no es tu hora, por lo menos no por ahora, pero me has arrebatado el alma de Paula, has evitado su muerte y ¡quiero algo a cambio! -gritó-.
  • Yo... no sabía... -las palabras no salían de mi boca, un terror inhumano me poseía y pensé que me iba a desmayar-.
  • Tienes el deber de encontrarme una nueva alma que sustituya la de tu amiga y te doy el plazo de una semana para que elijas, de no ser así, me llevaré tu alma. El próximo martes a esta misma hora volveré a escuchar tu decisión...
Me quedé un rato sentada en la cama, intentando adivinar si todo había sido real o no era más que un horroroso sueño. Me acomodé cerca de Pablo e intenté dormir, cosa que no conseguí. Cuando sonó el despertador a las siete de la mañana, seguía despierta e intranquila.
  • ¡Tienes un aspecto horrible! -me dijo Pablo al levantarse- ¿No has dormido bien cariño?
  • No, la verdad es que no... he vuelto a tener pesadillas -le dije-.
  • Pareces una niña pequeña María, ¿vas a permitir que unos sueños te sugestionen? Eso es una tontería -me riñó con toda la razón-.
Pasaron los días y la terrible visión de la otra noche no salía de mi cabeza. Estaba distraída y ausente en todo, no dejaba de darle vueltas al tema, ¿y si todo fuese real? No podía escoger a nadie, ni tan siquiera a un desconocido, ¿quién era yo para elegir la muerte de alguien? Claro que también había decidido que mi amiga viviese, pero eso era distinto... Me estaba volviendo loca y aunque había pensado pedir unos días libres en el trabajo, no me parecía una buena solución, por lo menos allí estaba más distraída y esos pensamientos prácticamente volaban de mi mente durante la jornada laboral.

Y llegó el temido día, sabría entonces si todo había sido real o no. No había podido pensar en nadie para entregar a ese ente, si finalmente era cierto, yo ocuparía el lugar de mi amiga.

No conseguí dormir nada, la ansiedad atenazaba mi cuerpo dejándolo en tensión total. Pablo dormía ajeno a lo que se aproximaba cuando lo sentí de nuevo.
  • ¡Hola María! Vengo a buscar lo que me pertenece... ¿Cuál ha sido tu elección?
  • Yo... no he podido... -tartamudeé asustada-.
  • ¿No has sido capaz de encontrar un sustituto? ¿Sabes lo que ocurrirá entonces? -habló enfadado-.
  • Si, lo se -contesté ahora con total seguridad-.
  • Eres muy valiente muchacha, otro en tu lugar habría elegido al vagabundo de la esquina por ejemplo, no te pedí que fuese alguien conocido para ti.
  • Lo sé, pero no puedo sacrificar la vida de nadie por mi.
  • ¡Pero has sacrificado la tuya por tu amiga! -respondió-.
  • Si, y me enorgullezco de ello -contesté-.
  • Así sea -dijo él-.
Acercó su manos hacia mí, y sentí un vacío interior tan grande que tenía la sensación de que me estaban sorbiendo las entrañas. Fue doloroso en su inicio y placentero al final, algo difícil de explicar.

De repente estábamos en un espacio transparente y brillante en el que no se apreciaba nada, solos los dos flotando como por arte de magia. Ahora él ya no tenía ese aspecto terrorífico, era un ángel atractivo con una dulce mirada.
  • Has sido muy valiente María, eso te honra y mereces una recompensa. Tu entrada en el paraíso ya está garantizada. Allí te reunirás con tus seres queridos que te han faltado en la vida terrenal y gozarás de una inmortalidad feliz y llena de dicha.
  • ¿Y qué será de Pablo? -pregunté preocupada por él-.
  • Pablo te amaba sinceramente y el superar tu muerte será un duro trago para él, así que se refugiará en los brazos de tu amiga Paula, tratando de encontrar en ella un poco de tu esencia. Su vida no será feliz hasta que se reúna contigo. Pero el tiempo aquí pasa enseguida, cuando te des cuenta disfrutarás de todo ésto junto a él.

Dándome un beso en la mejilla, se despidió de mi, señalándome el camino hacia el que debería dirigirme. Me sentía radiante y llena de paz. Guié mis pasos hacia donde él me había señalado intuyendo que la vida de verdad iba a comenzar ahora...




sábado, 5 de octubre de 2013

"SENSACIONES"

Llevaba unos días, no recordaba cuantos, sintiéndome extraña, era como si el tiempo careciese de importancia, de hecho los relojes de la casa se habían parado todos a la vez, exactamente a las seis y diez.

Juan y yo no estábamos yendo a trabajar y los niños no iban al colegio, pero no conseguía recordar la razón, todo parecía normal y nadie salvo yo parecía preocuparse. En ocasiones no me acordaba del día de la semana en el que estábamos, pero nunca pregunté...

Días atrás los pequeños estaban constipados, pero ya no había ni rastro de la enfermedad y las migrañas que solían estar presentes en mi vida habían desaparecido. Me preocupaba el no recordar la fecha de mi última regla, ya teníamos tres niños y uno más sería una locura, aún estábamos pagando la casa y el trabajo de Juan estaba en el aire, iban a hacer una regulación de empleo debido a las bajas ventas del último año. Nuestra vida estaba siendo una incógnita...

Pasábamos el día sin hacer nada más que estar juntos, bien leyendo, viendo la tele o jugando con los niños. No podíamos salir fuera puesto que una espesa niebla llevaba días invadiéndonos, cubriendo el entorno y dificultando la visión.

Las noches eran angustiosas para mi, una noche y otra también se repetía la misma pesadilla: Íbamos los cinco en el coche después de pasar todo el día en el campo. Muy cerca de casa, en una curva, un camión perdía el control alcanzándonos de lleno perdiendo todos la vida en el trágico accidente.

Despertaba sudorosa y asustada, y mi primera reacción siempre era ir a ver a los niños para asegurarme de que estaban bien. Tras lo cual volvía a la cama abrazándome a mi marido que me correspondía con fuerza transmitiéndome tranquilidad.

Los días pasaron sin que esa tupida niebla nos abandonara, decidida abrigué a los niños para que salieran a tomar un poco de aire fresco, nosotros los acompañaríamos no queríamos que se perdieran en medio de ella.

Fuera no se veía nada, pero necesitábamos salir un poco, llevábamos mucho tiempo encerrados en casa. El jardín estaba húmedo y la zona muy silenciosa, comenzamos nuestro camino hacia el frente, así hallaríamos el portalón de acceso a la casa. Nunca habíamos visto una niebla así, parecía que la pudiésemos acariciar.

Cuando llegamos al portalón y lo atravesamos, nada reconocimos. La niebla aunque hacia atrás aún seguía cubriendo nuestro hogar, hacia el otro lado parecía desaparecer dejándonos una visión desconocida para nosotros.

Unos metros hacia delante un pequeño arroyo discurría entre unos árboles, más allá unas casas familiares y pequeñas adornaban el entorno. Parecía que estaban habitadas, así que con curiosidad nos acercamos a ellas.

Varias familias se encontraban por allí, niños jugando con sus perritos en el jardín, madres y padres acompañando sus juegos y otros arreglando las plantas o simplemente descansando en alguna hamaca. Más allá disfrutamos de una vista maravillosa hacia el mar ¿desde cuándo teníamos el mar tan cerca de casa? Todo era muy extraño... Nos acercamos hacia una de las casas que estaban en la colina. Una mujer estaba allí sentada en una mecedora con expresión dulce saludándonos con la mano. ¿Nos conocía?
  • Hola familia, -nos saludó la mujer-, me alegra mucho que por fin os hayáis decidido dejar vuestro hogar para hacernos una visita.
  • ¿Nos conoce? -preguntó Juán-
  • Pues claro, sois los nuevos, la familia Barrantes ¿no es así?
  • Sí, -dije yo- pero no entiendo... ¿de qué nos conoce?
  • Veo que estáis confundidos, no sabéis como habéis llegado aquí ¿verdad?
  • Creo que nos confunde -expresó Juán- ya hace quince años que hemos comprado nuestra casa, y ahí vivimos -dijo señalando hacia la zona nebulosa donde estaba nuestra casa- aquí fuera si que todo parece nuevo.
  • Estás desorientado Juan -habló la mujer- nosotros llevamos aquí más tiempo, los nuevos sois vosotros. Será mejor que entréis en mi casa, yo os explicaré.
Nos adentramos en el hogar de la mujer, una casita cálida y acogedora. Nos acomodamos en el sofá y comenzó con su relato:
  • Hace pocos meses hubo un accidente, una familia entera pereció en él, exactamente a las seis y diez de la tarde. Y sus almas cambiaron de ubicación -decía mientras la piel de mi cuerpo comenzaba a erizarse-. Esta es la nueva tierra, la de la nueva vida, ¿entendéis?
¡Claro que lo entendía! Mis pesadillas, los relojes parados, el no hacer nada... todo tenía una explicación. Miré a mi marido y a los niños, todos estaban asombrados entendiendo lo que nos había pasado. Ese accidente fue el nuestro, en él fallecimos llegando aquí. Pero... nuestra casa era la misma...

Como si me hubiese leído la mente, la mujer siguió con su explicación:
  • Aquí tenemos el poder de escoger nuestra vivienda, en vuestro caso al no ser realmente conscientes de vuestra muerte, volvisteis a vuestra casa de siempre. ¡Mirad! -dijo señalando a la zona donde se encontraba nuestro hogar.
La niebla se estaba levantando a una velocidad descomunal, dejando nuestra casa completamente a la vista. Ahora que sabíamos la verdad esa niebla que nos ocultaba se estaba despejando.


Comenzamos nuestra nueva vida juntos, como debía de ser, no podía haber imaginado una manera mejor. Felicidad plena y eternidad nos aguardaban lejos de las penurias y los problemas de la vida terrenal. Nada jamás podría separarnos...

"CAOS"

Es increíble como la vida en ocasiones, no deja de hacernos la zancadilla para que vayamos cayendo cada pocos metros sin ser capaces de estar en pie el suficiente tiempo como para cambiar de destino.

El día que perdí mi puesto de trabajo todo pareció desencadenarse, ahí comenzó mi declive y mi ruina. A partir de ese día comencé a sentir como si mi vida, no me perteneciera...

Comencé a estar más tiempo en casa, a pesar de haber entregado curriculums en infinidad de sitios, nadie parecía estar interesado en contratar a un hombre de cuarenta años. Sandy y yo comenzamos a discutir, algo que no era habitual en nosotros, supongo que entre la falta de dinero y el convivir más tiempo juntos nos estaba dañando.

Lo más doloroso que puede pasar a unos padres, nos pasó a nosotros. La pequeña Emma contrajo una meningitis que nos la llevó en tres días, dejándonos sumidos en una tristeza y un desanimo del que pensamos que no saldríamos jamás. Pero teníamos otro hijo por el que luchar y tirar hacia delante. Sin embargo este hecho tan fatídico terminó por romper nuestro matrimonio. Sandy ya no me quería en casa y me pidió que la abandonase.

En el hogar de mis padres todo eran reproches, me consideraban culpable por no haber sido capaz de encontrar trabajo y mantener a mi familia a salvo. Lo cual me llevó a ser asiduo en locales de copas, refugiando mi pena en el alcohol. Cada noche llegaba a rastras sin apenas mantenerme en pie, lo cual empeoraba la situación con ellos.

Una noche con una borrachera del quince, me metí en una pelea, habían molestado a una chica, y dos hombres estaban luchando a puñetazo limpio. Rompí una botella y me acerqué separando al coro que los rodeaba. Dirigí el trozo de cristal hacia el primero que encontré, aún me pregunto hoy en día por qué lo hice, causándole una grave lesión en el hígado.

Me juzgaron y me condenaron a dos años y un día de prisión por intento de homicidio. Ese tiempo allí me hizo pensar mucho, ¿dónde estaba el hombre familiar de antaño? ¿qué clase de vida me estaba labrando? Aún tenía a mi hijo y estaba arruinando mi vida. Debería encauzarla en cuanto me concedieran la libertad.

Cuando salí de allí, me encontré muy solo. Mis padres renegaban de mí, mis amigos ya no estaban, a mis llamadas de teléfono solo encontraba absurdas disculpas y nunca estaban en disposición de quedar conmigo, entendiendo el mensaje borre sus teléfonos. Y lo más triste, mi hijo ya no quería estar conmigo, tenía doce años y al parecer la edad suficiente para decidir, me temía y decía no conocerme, así que el juez aceptando la decisión del pequeño se lo concedió.

Ya no tenía a nadie, ni familia, ni amigos, ni trabajo. Poco me importaba coger una enfermedad y morir, quizás sería lo mejor. Y como si lo hubiese profetizado se cumplió. Una enfermedad degenerativa me arrastró a una vida de dolores e inquietud que no soportaba. ¿Para que alargar algo que ya sabía cual iba a ser el desenlace?

Un efecto mariposa entró en mi vida aquel fatídico día en el que perdí mi puesto de trabajo, si pudiese volver atrás y cambiar algo, seguramente todo sería muy distinto, pero eso solo ocurre en las películas, así que adelantándome a lo que la vida me tenía preparado, tomé la decisión.

Volvía a casa del hospital, había tenido consulta en la unidad del dolor. Completamente seguro con la decisión bien meditada lo haría. Al llegar a casa me suicidaría colgándome en el desván. Muerte rápida y limpia.

Pero la vida aún me tenía una última sorpresa. Estaba muy cerca de mi casa cuando todo ocurrió. Un coche al que habían fallado los frenos, totalmente descontrolado se vino encima de mi sin que pudiera hacer nada por evitarlo. En un instante pensé que al final todo sería más rápido de lo que había previsto.


No fue así, el accidente me dejó postrado en una cama el resto de mi vida, me había dejado parapléjico hasta el cuello, lo que me dificultaba también el habla. Solo, encamado y con fuertes dolores me rendí, en un triste y pobre hospital que mis padres podían costear, deseando la visita de la muerte lo antes posible...

"EL FARO" (2ª parte)

La noche transcurrió entre terribles pesadillas que atormentaban a Lisa, en todo momento aseguraba que una mujer estaba con ellos en la habitación, señalando una y otra vez hacia la pequeña cómoda, decía escuchar un llanto amargo y dolorido y refería que la miraba suplicante, pero no le hablaba, por lo que no sabía que requería de ella. Estaba muy asustada y temblorosa, y él solo podía abrazarla acunándola, no entendía lo que estaba pasando así que no sabía como poder ayudar a su bella esposa.

Se levantaron temprano, había sido una noche horrible y estaban agotados, pero la impaciencia podía con su ánimo y después de desayunar se encaminaron hacia el faro.

El día había amanecido lluvioso pero con una temperatura cálida, lo que presagiaba en cualquier momento el inicio de una tormenta. Era un detalle sin importancia, no las temían y no era un inconveniente para ellos.

En la planta baja no hallaron nada, tampoco había mucho donde buscar, así que se dirigieron a la parte de arriba, allí habían encontrado la caja y quizás podrían encontrar algo más.

Ian se preguntaba que hacían allí, era una locura... con toda probabilidad Lisa se hallaba sugestionada por esas cartas, no era más que eso, si esos episodios seguían sucediéndose, tendrían que dar por finalizadas las vacaciones, no podía permitir que ella acabase trastornada por culpa de una historia de amor frustrada que ni siquiera sabían si había ocurrido en realidad.

Examinaron todo minuciosamente sin encontrar ninguna pista al respecto, de hecho aquello estaba desalojado, así que habían decidido marcharse. Fue entonces cuando él observó el cajón de una pequeña mesa, parecía que estaba mal encajado. Iba a dejarlo así, pero algo lo atrajo hacia allí. Sacó el cajón que estaba vacío y volvió a introducirlo; aunque ahora estaba bien colocado alguna cosa obstaculizaba su camino sin dejarlo llegar hasta el final. Lo quitó de nuevo y asomó su vista hacia el hueco...

Distinguió lo que parecía ser un papel pegado en la trasera, introdujo su mano sacando con facilidad aquello. Parecía un gran sobre de color amarillento castigado por el paso del tiempo, desdoblándolo sacó lo que contenía en su interior. Lisa se había sentado a su lado, presa de una gran curiosidad. Había tres fotos en blanco y negro descoloridas, aún así se distinguía a una bonita pareja, la manera como se miraban y se abrazaban dejaba entrever el amor que fluía entre ellos. Había algo más, una carta...

Ella se la arrancó de las manos con ansiedad, comenzando a leer en voz baja primero, comenzando a trasmitirle esas letras enseguida:

                                                                    Palquins Ville, 22 de mayo de 1.822
Yo, Mariam Siscam, hija de John y Madelain Siscam, en pleno uso de mis facultades psíquicas quiero declarar y declaro que:
Ante el amor que nos unía a Anthony Marcs y a mí, mi padre John Siscam y mi hermano Timothy Siscam, mostrándose en contra de nuestra relación, el día de ayer dieron muerte a mi amado tirándolo por el acantilado.
Así pues, he decidido acabar con mi vida, colgándome en el lugar que esconde nuestros momentos de amor y donde por fin lo sellamos. El faro era nuestro escondite y nuestro confidente, fiel testigo de nuestros encuentros y promesas.
A quien encuentre esta carta, le ruego que por favor, de parte a las autoridades, para que por fin los culpables paguen el daño que han hecho, no solo se trata de una víctima, sino de dos y de toda una vida por delante.
A vosotros que me estáis leyendo, gracias y que Dios os guarde.

Era increíble, había ocurrido de verdad. Se dirigieron con rapidez al pueblo, acercándose a la oficina del sheriff, y entusiasmados le mostraron lo que habían encontrado, contándole todo lo que sabían de la historia. Era tarde, pero tal vez conseguirían dar la paz al alma de la joven que tantos años esperó a que se supiese lo que en realidad había pasado.

Se mostró agradecido aunque como imaginaban, el suceso carecía de importancia, habían pasado muchos años. Al parecer los ancianos del pueblo contaban la historia de la bella Mariam y el joven encargado del faro Anthony, el cual había fallecido al caerse accidentalmente por el acantilado y la hermosa joven no pudiendo soportar la triste pérdida de su amor, acabó suicidándose en el interior del faro.

Ellos ahora, le regalaban la historia verdadera y completa, una bella historia que haría las delicias de jóvenes y viejos, y sobre todo del turismo que empezaba a llegar a la zona atraídos por el contraste de mar y bosque que disfrazaba la zona.

Esa noche, él la vio también. Una luz armónica y blanca de mucha intensidad iluminó la habitación, en el centro comenzó a vislumbrarse la forma de una mujer en un halo de luz azul que contrastaba hermosamente con la luminiscencia que la rodeaba. Era preciosa, una larga melena rizada que le llegaba hasta la espalda dulcificaba su rostro que era amable y sereno. Un vestido blanco y largo cubría su cuerpo dejando entrever una figura perfecta. Sonrió agradecida, y mirando hacia atrás dejó descubrir a otro ser, agarrando la mano de su amada pudieron distinguir a Anthony que se acercó y también les sonrió, tras lo cual todo comenzó a difuminarse hasta que desaparecieron.

Por fin durmieron plácida y felizmente, adivinando que habían hecho posible que las almas de esa pareja pudieran encontrarse, para no separarse jamás. A la mañana siguiente encima de la cama encontraron una bonita foto del pasado de la pareja sonriendo en plena dicha y una rosa blanca. Algo que conservarían hasta el fin de sus días.

La experiencia vivida fortaleció su relación, valorando mucho más el tiempo juntos y sus encuentros, cuidando al detalle su matrimonio.

El pueblo se enriqueció gracias al turismo que comenzó a llegar por allí, atrapados por la dulce historia de final trágico de Anthony y Mariam.



                                                     F I N




viernes, 4 de octubre de 2013

"EL FARO" (1ª parte)

Habían alquilado un pequeña casa alejada de todo. Necesitaban unos días a solas aislados del bullicio y el estrés. Tiempo para ellos.

La oportunidad se había presentado de la mano de Jonás, un compañero de trabajo de Ian; pertenecía a su familia y llevaba años sin habitarse. Estaba en buen estado aunque llena de polvo. Un día sería suficiente para adecentarla ya que era pequeña, una habitación, un baño y una cocina americana era todo su contenido, lo más llamativo era el precioso porche con vistas hacia el acantilado, que regalaba una visión espectacular del mar y de un antiguo faro en desuso.

Había pertenecido a un tío-abuelo de Jonás, que era el encargado del funcionamiento del faro. Después de su muerte misteriosa nadie había vuelto a vivir allí y el faro quedó abandonado.

La limpieza de la casa no les había llevado más que medio día, así que después de comer acordaron ir hasta el faro, se sentían como dos chiquillos a punto de hacer una travesura.

La puerta estaba abierta así que accedieron sin dificultad al interior. Una sala los recibió con una mesa debajo de una ventana con su silla, y una cama en el otro lado. No había más mobiliario. Supusieron que allí no hacía vida, seguramente debido a la cercanía de su casa.

Subieron las escaleras de caracol que llevaban a la parte superior, allí estaba todo el mecanismo de funcionamiento del faro. No eran grandes entendidos en el tema, pero parecía funcionar a la antigua usanza, una garrafa de acetileno tirada en un lado así lo hacía entrever, aún no había llegado la electricidad a la torre.

Lisa, curiosa por naturaleza, rebuscando por los cajones encontró una preciosa caja de madera tallada que al abrirla sonaba una preciosa melodía que envolvió el ambiente, en su interior contenía unas cartas...

Ante la negativa de Ian consiguió su propósito llevándose la caja, con la promesa de que se la devolverían a Jonás a su regreso. Después de un rato admirando las vistas, decidieron volver.

La noche los envolvió con sus alas mágicas, encontrándose en una pasión arrebatadora y sensual. Desde que habían llegado los niños sus relaciones habían cambiado, no es que fueran peores, pero no podían explayarse como a ellos les gustaba.

De madrugada, algo despertó a Lisa, una potente luz iluminaba la habitación por momentos. Despertó a su marido desorientada y para cuando se asomaron a la ventana todo era oscuridad.

Él la tranquilizó asegurando que sería algún avión o un helicóptero que sobrevolaba la zona, incluso algún barco cercano a la costa que pudo haber encendido un foco para apreciar algún obstáculo rocoso. Sin dar más importancia al episodio, siguieron durmiendo en un plácido abrazo.

Los días siguientes resultaron plenos para la pareja, disfrutando del entorno y las playas de la zona, buscando al llegar el atardecer la soledad que tanto ansiaban. Las noches sin embargo se volvieron insomnes para Lisa, despertaba asustada afirmando que veía luces y presencias en la habitación. Cada noche sus sensaciones iban empeorando, llegando a afectar a su comportamiento por el día, mostrándose decaída y triste. Solo parecía relajada cuando recostada en la hamaca del porche se dedicaba a leer las cartas que habían encontrado en el interior de la caja.

Ian intentando hallar una explicación a lo que le ocurría a su esposa, intuyendo que esas cartas tenían mucho que ver, comenzó a preguntarle que es lo que decían. Ella mirándolo con los ojos brillantes comenzó a explicarte. Eran cartas de amor redactadas por una mujer hacia su amante, con seguridad para el tío-abuelo de Jonás, un amor prohibido por la familia de la joven; esos escritos transmitían mucho sentimiento y amor, y una impotencia tan grande por no poder hacer realidad sus deseos, que sus letras entraban en el corazón igual que puñales afilados. En una de ellas, precavía al hombre de que querían asesinarlo, que huyese lo más lejos posible, pues si él moría, ella se mataría. En la ultima carta datada el veintiuno de mayo de mil ochocientos ochenta, la muchacha rogaba que se fuese, esa noche irían a por él asegurando nuevamente que su suicidio sería lo sucesivo. No había más cartas posteriores.

Hablar de las cartas entusiasmaba a su mujer, pasando después a una situación de desamparo que lo asustaba. Le propuso ir de nuevo al faro, quizás buscando encontrarían algo que confirmase lo que finalmente había ocurrido. Tal vez allí dentro hallarían lo que estaba atormentando y perturbando a Lisa.


Se mostró radiante con la idea y acordaron que al día siguiente iniciarían la búsqueda.

jueves, 3 de octubre de 2013

"RELATO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO VEINTISÉIS VIGO"





https://www.facebook.com/daniveintiseisvigo
AQUÍ OS DEJO COMO HA QUEDADO LA PRESENTACIÓN DE MI PRIMER RELATO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO LOCAL "VEINTISÉIS VIGO".

ES ALGO QUE ME HA HECHO ESPECIAL ILUSIÓN, Y SI TODO VA BIEN PUBLICARÁN UN RELATO MENSUAL. OS TENGO QUE DAR LAS GRACIAS A TODOS VOSOTROS, QUE SOIS LOS QUE ME HABÉIS MOTIVADO Y AYUDADO PARA SEGUIR CON ESTE PROYECTO Y CON MI NOVELA. Y SOBRE TODO MUCHAS GRACIAS SINCERAS A DANI, POR HABERME VALORADO Y HABERME INCLUIDO EN SU PERIÓDICO CON UNO DE MIS RELATOS. ¡UN ABRAZO GRANDE DANI!

¡MUCHAS GRACIAS A TODOS AMIGOS!