jueves, 3 de octubre de 2013

"AMOR TORTUOSO"

Las discusiones se sucedían con total asiduidad, siempre había sido así, prácticamente desde el principio de nuestra relación. Pero estos últimos días iban mucho más allá, las faltas de respeto eran constantes, insultándonos con palabras que no quiero ni nombrar y comenzaron a sucederse episodios de golpes y empujones por las dos partes. Un día se nos iría el tema de las manos y ocurriría algo grave.

¿Valía la pena todo ésto por unos momentos sublimes de placer? Nuestras relaciones sexuales eran increíbles. Había conocido buen sexo, pero como el que mantenía con Jordi jamás, ¡era insuperable! Conocía mi cuerpo mejor que yo, sabía donde tocarme y como moverse para elevarme la lívido de manera brutal. Y yo conocía perfectamente el modo de excitarlo de tal manera que perdía el control, mis orgasmos en cada relación se repetían una y otra vez, provocando en él unas sensaciones de gozo que le hacían disfrutar aún sin eyacular.

Después de cada bronca sabíamos como íbamos a terminar, revolcándonos en cualquier sitio dando rienda suelta a nuestra pasión, deleitándonos de cada beso y cada caricia, saboreando el momento como si pudiese ser el último, y como si fuese la primera vez que sentíamos tal excitación nos entregábamos al acto en una copulación impulsiva y febril.

Pero había llegado nuestro final, desde el momento que nos faltamos al respeto la relación no tenía futuro. Lo amaba locamente y él a mí, pero una pareja que se está haciendo daño continuamente no puede conformarse con el buen hábito en la cama, lo nuestro se reducía simplemente a eso, grandes momentos sexuales y una convivencia pésima.

La última discusión ya fue el colmo, todo comenzó por algo tan trivial como la cena. No parecíamos ponernos de acuerdo sobre lo que cenar, Jordi quería pedir unas pizzas y yo optaba por no gastar y preparar algo ligero en casa. Así que sin llegar a un entendimiento, comenzamos a insultarnos sucediéndose enseguida los episodios de empujones. Cuando nos dimos cuenta nos estábamos golpeando con brutalidad, cayendo al suelo y continuando allí nuestra guerra, hasta que Jordi sujetándome por los hombros y mirándome a los ojos frenó la lucha.

¿Qué estamos haciendo María? ¿Qué clase de pareja hacemos? Te quiero con locura, pero no quiero esta vida... Tenía razón, el punto y final había llegado, realmente no se porque habíamos aguantado tanto. Años de faltas de respeto y golpes. No éramos una pareja de verdad. Eramos solo sexo.

Aquel domingo nos despedimos, con lagrimas en los ojos pero sabiendo que era lo mejor que podíamos hacer el uno por el otro. Con la promesa de no sucumbir a la tentación de llamarnos para complacer a nuestros cuerpos una vez más...

Pasaron diez años desde la última vez que nos habíamos visto, en mi recuerdo él estaba siempre presente, añoraba nuestros momentos en la cama y es que no había encontrado a ninguno que ni siquiera se le aproximase. Pero pensé en algo más, nos habíamos ido a vivir juntos demasiado pronto, y nos faltaba la madurez que nos aporta la vida. Nos conocimos en el momento equivocado. 

Una tarde de verano, después de salir del trabajo, me acerqué a un centro comercial que habían inaugurado hacía unos días en la ciudad, aún no había tenido ocasión de visitarlo y puesto que no tenía otra cosa que hacer me acerqué hasta allí.

Después de curiosear las tiendas y comprar alguna cosa, subí a la planta tercera, allí estaban los locales de hostelería y aprovecharía para cenar algo. Mi sorpresa fue mayúscula, sentado en la barra de uno de los locales estaba él.

Me acerqué despacio observándolo, estaba charlando animosamente con el chico que estaba detrás de la barra. Unas canas se asomaban en los laterales de su pelo y pequeñas arrugas comenzaban a vislumbrarse en su rostro, lo que le daba un aire muy atractivo. 

Un hola tímido inició la conversación. Se levantó sorprendido al verme y me abrazó con mucha ternura. Nos sentamos en una mesa y comenzamos a charlar de como nos habían ido las cosas. Al igual que yo no había encontrado a la chica adecuada y actualmente no estaba con nadie.

Enseguida mostramos nuestros sentimientos que aún parecían perdurar dentro de nosotros, nos habíamos echado mucho de menos todo este tiempo, y el que no fuésemos capaces de cerrar el libro y comenzar con uno nuevo decía mucho. Decidimos comenzar de nuevo, poco a poco sin precipitar las cosas, y sobre todo apartando el sexo de momento hasta estar seguros de como transcurría nuestra relación.

Y pareció funcionar, aguantamos seis meses sin mantener relaciones sexuales, ¡todo un logro!, y un año más en irnos a vivir juntos. La madurez nos había sentado la cabeza y nos había aportado una nota de tranquilidad y sensatez, ahora las cosas nos iban muy bien, eramos mas juiciosos y prudentes en nuestros actos y opiniones, sin dejar que los malos entendidos y la ira marcase nuestra vida.

En nuestra plenitud, llegó el colmo de la felicidad completa a nuestra casa, un regalo que complementaba nuestra vida a la perfección y que nos hizo mejores personas. Lidia y Pedro, nuestros mellizos iluminaron nuestros corazones, terminando de fortalecer lo que habíamos creado. Un hogar pleno de paz y felicidad.

miércoles, 2 de octubre de 2013

PREMIO LIEBSTER CONCEDIDO A "LOS RELATOS DE ANA"






¡GRACIAS MUY 

  SINCERAS!













Queridos amigos: Es un orgullo para mi poner este post, es un premio que nos concedió un blog amigo 
http://anescris.blogspot.com.es

Es un premio muy especial, ya que nos los conceden compañeros nuestros que ven nuestros blogs y lo disfrutan, algo que me ha hecho mucha ilusión y me ayuda a seguir con este proyecto.


                         A: http://anescris.blogspot.com.es



Pero este premio tiene unas bases que hay que seguir y son las siguientes:
  • Agradecer al blog que te ha dado el premio y nombrarlo.
  • Responder a las 11 preguntas que te plantea.
  • Conceder 11 premios Liebster a otros 11 blogs noveles (menos de 200 seguidores).
  • Informar a los 11 blogs de que les ha concedido el premio.
  • Plantear 11 preguntas para que tus premiados respondan.

A continuación paso a responder a las 11 preguntas que nos han planteado:
  1. ¿Por que se te ocurrió hacer el blog? Siempre me ha gustado escribir y nunca me he atrevido, a raíz de unos pequeños relatos que comencé a publicar en Facebook, mis amigos se mostraron entusiasmados animándome a dar este paso.
  2. ¿Cuanto tiempo llevas con el blog? Poco más de un mes.
  3. Un libro de tu niñez: Aunque os parezca increíble "Rimas y Leyendas" de Gustavo Adolfo Bécquer.
  4. Un libro que te guste ahora: Flores en el ático de V.C. Andrews., ni se cuantas veces lo he leído y me sigue maravillando.
  5. La película que más te gusta: El sexto sentido por ese final imprevisible.
  6. Música preferida: Maná, ya me gustó más la música de lo que me gusta ahora, será que me estoy haciendo mayor, jajajajajaja
  7. Deporte preferido o a lo mejor no te gusta: Creo que el fútbol, lo que si tengo claro es que el ciclismo me parece super- aburrido.
  8. Color que te gusta: toda la gama de azules.
  9. Un lugar que te gustaría visitar que nunca has podido ir: En esta pregunta si que no tengo dudas, Nueva York.
  10. ¿Te gusta cocinar? Si que me gusta, pero me gusta mucho más que alguien concine para mí, jajajajaja.
  11. ¿Que animales te gustan mas? El perro y el caballo
EL BLOG "LOS RELATOS DE ANA" PREMIA A LOS SIGUIENTES BLOGS:
  1. http://www.loqueyodecia.es/
  2. http://subconsciencias.blogspot.com/
  3. http://rochepf.blogspot.com/
  4. http://losrelatosdemontse.blogspot.com/
  5. http://relatosdeveronica.blogspot.com/
  6. http://lakarcoma.blogspot.com/
  7. http://yess-historias.blogspot.com/
  8. http://elcajondecubiertos.blogspot.com/
  9. http://clubdelecturatodotieneromance.blogspot.com/
  10. http://relatoscortosono.blogspot.com/
  11. http://mirenepalacios.blogspot.com/
Ahora las once preguntas que tendrán que responder los once premiados:
  1. ¿Por qué ese nombre para tu blog?
  2. ¿Por qué lo abriste?
  3. ¿Algún libro que hayas leído de forma repetida?
  4. ¿Tu escritor favorito?
  5. ¿Que género literario es el que más te gusta?
  6. ¿Qué escritor no consigue que te sumerjas en su historia?
  7. ¿Libro o ebook?
  8. ¿Un lugar especial para leer?
  9. ¿Cómo sería para ti la vida sin libros?
  10. ¿Con que plato me sorprenderías?
  11. ¿Qué prenda de vestir no falta en tu armario?
Muchas gracias a todos, un abrazo.

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"LA ESPERA"

Lo sentía muy dentro de mí, en mi alma, en mi corazón... En cada recoveco de mi cuerpo que él había tocado y besado, residía... Todo me lo recordaba, mi dulce Sam, desde una canción, unos versos, una sonrisa... Todo era él.

Vivir en aquella casa era una tortura diaria, todos me habían aconsejado que la vendiese y me buscase otra para alejarme de aquel dolor que lentamente me estaba matando, pero no podía hacerlo... Era la casa que habíamos comprado juntos y sabía a ciencia cierta que Sam estaba allí conmigo, esperando a que llegase mi hora para volver a encontrarnos y no separarnos jamás.

Solo esperaba que ese momento no tardase, no lograba superar su pérdida que me había dejado sumida en una triste soledad. Ya nada me ilusionaba, nada me importaba... Algo tan simple como los recuerdos del pasado junto a él me permitían pasar los días, dejándome en trance por horas, reviviendo una y otra vez nuestros encuentros.

Seguíamos conectados, toda la vida lo habíamos estado y conseguía acertar a sentir sus caricias y sus besos cerrando mis ojos... Mi querido Sam... que atrocidad nos han hecho separándonos así con toda una vida por delante... Si alguien o algo tenía el poder sobre la vida y la muerte, era muy cruel. Un amor tan mágico y sincero no se puede separar así... La muerte lo alejó de mí, dejándome desgraciada y moribunda, cada día mi vida se evaporaba un poco más... Se puede morir de tristeza, ahora lo se y no hay nada ni nadie que pueda evitarlo. No quiero medicación, no quiero amigos, solo lo quiero a él conmigo...

El día estaba próximo, lo sentía... quizá era la debilidad que atenazaba todo mi cuerpo, ya no comía ni bebía y mi descanso se había reducido a esos pequeños instantes de ensoñación donde me veía disfrutando de mi amor, “mi Sam...”. Por momentos acertaba a descubrir su rostro, mirándome sonriente y transmitiéndome con su mirada mucha paz y tranquilidad.


Y allí me encontraron, en aquel sofá convertido en mi nicho, envuelta en aquella manta de cuadros rojos resultando ser mi mortaja, y por fin pude refugiarme en sus brazos para siempre... 

martes, 1 de octubre de 2013

"UN NUEVO FUTURO"

El país se hallaba sumido en una bancarrota total, la crisis era ya tan profunda que la gente sintiéndose impotente se había levantado, primero en concentraciones pacíficas y desesperadas, lo que ante la pasividad de los gobernantes, se convirtieron en grandes enfrentamientos violentos, llenos de víctimas inocentes por los dos bandos, dado que por parte del gobierno los que daban la cara no eran los culpables.

Coches y entidades ardiendo, muertos por doquier... El panorama era triste y desolador, el tiempo parecía haber retrocedido siglos atrás. ¿Dónde había quedado la esencia humana y el progreso?

Ahora las ciudades se hallaban devastadas, saqueos y robos habían crecido ante la necesidad de muchos para poder sobrevivir; dar de comer a sus hijos era la prioridad.

Grandes organismos habían quedado desvalijados después de las últimas reyertas, hallándose ahora vacíos de vida... Sus responsables en pocos casos habían resultado asesinados y la gran mayoría habían huido a otros países que los habían acogido más por miedo que por deshonra.

El bienestar del país se les había ido de las manos y las autoridades de seguridad habían optado por unirse al pueblo. Solo el ejercito que también defendía la causa trataba de equilibrar el ánimo de la gente tratando de aportar seguridad y tranquilidad.

La recuperación se hallaba próxima. Países de La Unión estaban en la labor y el pueblo buscando un representante lo encontraron en él. El Alcalde de un pequeño pueblo de las afueras de la capital, un hombre serio, solidario y tenaz se haría cargo del maltrecho país.

Con las ayudas que fueron llegando del extranjero, se inició el crecimiento. Fábricas y empresas comenzaron a funcionar surgiendo puestos de trabajo de distinta índole y con la afluencia de dinero que empezó a rodar, el ánimo de la gente fue mejorando, descubriendo que tenían una nueva oportunidad para recuperar su futuro y sobre todo, el de sus hijos.



lunes, 30 de septiembre de 2013

"SACRIFICIO"

Conocí a Jaime en una boda a la que estábamos los dos invitados por parte de la novia, pero hasta ese momento no habíamos coincidido nunca. María era amiga de los dos y ese día al presentarnos fue la primera testigo de la increíble conexión que ejercíamos el uno sobre el otro desde el momento en que nuestras miradas se cruzaron.

Pasamos el resto de la boda juntos, charlando y riendo. Era divertido y me hacía sentir tan bien que creía estar soñando. Nuestros cuerpos se armonizaban bailando cono si fuésemos dos mitades equitativas. Cuando al amanecer nos despedimos, sentí como si ya llevase tiempo en mi vida. No quería irme para casa, necesitaba sentir su presencia y su protección. ¿Como alguien que acababa de conocer podía causar ese efecto en mí?

Quedamos en vernos por la noche para cenar juntos y no parecía llegar la hora. Nunca estuve tan ansiosa esperando una cita. Dormí casi todo el día esperando que así pasase más rápido el tiempo.

A partir de aquel día ya no nos separamos, no pasaba un día en el que no quedásemos para hacer algo juntos, era una necesidad vital igual que el respirar. Coincidíamos en aficiones, gustos y forma de ser, dos partes iguales no se complementaban mejor que nosotros. En la cama era tal el vínculo que nos unía que era suficiente un solo roce o una caricia para elevarnos la lívido a su nivel mal alto, disfrutando de nuestros encuentros en un goce sublime, rematando con un estallido de pasión descontrolada y lujuriosa que nos hacía perder el control de forma dulce y ardiente. Solo pensar en el me excitaba de tal manera que tenía que llamarlo por teléfono y contárselo, lo que enriquecía la calidad de nuestra relación. Era sexo continuo pero no obsesivo, en el que un beso era suficiente para ponernos a mil, buscando un escondite donde dar rienda suelta a nuestra pasión.

Al cabo de tres meses decidimos irnos a vivir juntos, era algo tan perfecto que temía que fuese irreal y que la convivencia lo estropease. Pero no fue así, todo lo contrario, cada día nos amábamos más disfrutando de las cosas que hacíamos en común fortaleciéndonos como pareja. Tenía dos hijos de un matrimonio anterior que no suponían un problema para mí, cuando venían a casa los recibía con cariño, tratándolos como si fuesen míos, y eso se reflejaba en los niños que venían siempre ilusionados lo que satisfacía plenamente a Jaime.

Una mañana de verano recibí una llamada de teléfono, era algo que había estado esperando hace tiempo, y que había quedado olvidado en mi memoria, con toda seguridad debido al gran momento sentimental que estaba viviendo.

Era la oportunidad de mi vida. El Hospital General de Manhattan me hacía una oferta como cirujano vascular. Era una gran oferta, gran sueldo con seguro médico y vivienda. No podía rechazarla, era lo que siempre había soñado.

No sabía como decírselo a Jaime, estaba segura de que no podría dejarlo todo por venirse conmigo, sobre todo por sus hijos. No podía ponerlo en esa difícil situación. Él era muy importante para mi, pero pensándolo fríamente ahora estábamos bien pero, ¿y mañana? ¿Y si renunciaba por él para nada? Era lo que siempre había esperado, una oportunidad única. Así que con resignación, tomé una decisión que dolía inmensamente.

En cuanto llegó Jaime del trabajo me mostré esquiva y ausente. Él preocupado me preguntó que me pasaba y yo destrozada por dentro mentí diciéndole que había otra persona, que se había cruzado en mi camino sin buscarla y que había surgido algo mágico.

Necesitaba sus besos, sus abrazos... pero no podía dar marcha atrás, había tomado una determinación y seguiría con ella hasta el final. Jaime se sentó en el sofá destrozado y echando sus manos a la cabeza lloró con tanto dolor que me rompió el alma. Me sentía cruel pero en ese momento consideré que era lo mejor. Cogiendo algunas de mis cosas, me fui de allí mientras lágrimas de amargura brotaban de mis ojos.

Llevaba ya dos meses en Manhattan sin haber logrado superar la ruptura. Estaba segura que él era el hombre de mi vida y que lo que nosotros habíamos mantenido, jamás lo volvería a encontrar.

Alguien llamó a la puerta, no esperaba a nadie y cuando abrí la sorpresa fue mayúscula. Allí estaba Jaime, con un precioso ramo de rosas rojas, lo abracé comenzando a llorar arrepentida, ¿cómo podía haber abandonado a la persona que a ciencia cierta era para mi?

Me contó, que María había hablado con él, explicándole como había ocurrido todo y el porqué de mi comportamiento. Estábamos los dos mal y era más de lo que ella podía soportar, así que rompiendo su promesa hacia mí, reveló mi secreto, lo cual agradecí.

Hablamos de la situación y de como yo había tomado las riendas del asunto, sin dejar que él pudiese decidir. Acepté sus reproches, debería haber sido valiente y no ocultarle la realidad. Me sorprendió su decisión, se venía conmigo. Su ex-mujer había aceptado en dejar venir a los niños en cada una de las vacaciones, y como decía él, además un día se harían mayores y volarían, no valía la pena arriesgar tan bonito amor por un futuro incierto.

Sabía lo que suponía para él separarse de sus hijos, lo cual hacía que valorase todavía más lo nuestro. Y amándonos como siempre comenzamos un nuevo futuro para siempre ya fortalecidos.


domingo, 29 de septiembre de 2013

"LOS CAPRICHOS DE LA VIDA"

La suerte es muy caprichosa, y cómo decía mi amiga Marina, “cuando le entra el capricho a la mala suerte, ya ni te cuento”.

Mi infancia había sido una cruz, crecí en medio de peleas y malos tratos que mi padre infringía a mi madre y a mí, hasta que una paliza se le fue de las manos, matando a mamá.

Papá se fue a la cárcel y los servicios sociales se hicieron cargo de mí, arrancándome de ese hogar roto marcado por la tragedia. No tenía más familia, así que después de pasar por un hogar de acogida donde recibí un buen trato y cariño, me adoptó al poco tiempo una familia. Me sorprendió la rapidez, ya tenía doce años y normalmente buscaban bebés o críos muy pequeños.

Si mi vida antes había sido un infierno, con esta familia no mejoró mucho. No buscaban una hija a la que proteger y dar cariño, buscaban una muchacha que ejerciera de criada, realizando todas las labores de la casa. Seguía asistiendo al colegio y entre los deberes y las tareas del hogar, no me dejaban tiempo ninguno para mí. Me acostaba cada día agotada y en ocasiones mazada, no es que me pegasen demasiado, no como mi padre, pero si algo no quedaba como ellos querían, el cinto acariciaba cruelmente mi cuerpo.

Quizá por ello me aferré demasiado a mi primera relación sentimental. Era atento y amable conmigo, siempre pendiente de todo lo que me atañía y en cuanto le conté como era mi vida, no dudó en pedirme matrimonio para sacarme de allí. Me pareció muy romántico y me sentí halagada. No tenía más que diecisiete años y con seguridad la inmadurez propia de la edad no me dejó ver lo que tenía delante.

Busqué un embarazo para tener la facilidad de poder salir de casa, para ellos sería un desprestigio. Y como esperaba, me echaron de casa.

Nos casamos enseguida y pronto pude comprobar lo que era él en realidad. Tenía veintiocho años y una vida ya vivida, era experto en el arte amatorio y me complacía en cada relación sexual cuidando al detalle cada momento. Pero al mismo tiempo era posesivo, esas atenciones que tanto me complacían al principio, no eran más que puras obsesiones por tenerme controlada en cada momento. Llegaron las peleas y seguidas las palizas, en una de ellas perdí el bebé que esperaba. Entonces recordé a mi madre, no iba a ser como ella, así que haciendo mis maletas me fui de allí.

Con el poco dinero que tenía, cogí un autobús, comenzaría una nueva vida lejos de allí. Y compré un billete al sitio más lejos que podía pagarme.

El comienzo fue muy duro, sin hogar, sin trabajo, sin dinero... Localicé sin querer un hogar para mujeres maltratadas y me acogieron de buena voluntad, y no solo eso, me localizaron enseguida un trabajo. Mi vida comenzaba a asentarse, pronto pude pagarme un pequeño apartamento, suficiente para mi y allí lo conocí a él, mi luz, mi vida, mi ilusión...

Miguel era mi vecino puerta con puerta. Al principio solo nos saludábamos deseándonos un buen día. Pronto con cualquier excusa él comenzó a pararme para charlar un rato. Un día era el agua caliente, otro día la calefacción, hasta que acabó por preguntarme mi nombre.

Comenzamos a hacernos buenos amigos, me hacía sentir especial y en esta ocasión parecía distinto, aunque no me sentía segura. Mi experiencia con los hombres no había sido buena y me mantenía a la defensiva.

El intuyó que algo me pasaba y organizó una cena en su casa. Acepté encantada, lo observaba en cada momento, cada gesto o mirada quedaban gravados en mi retina y yo después me encargaba de analizarlo para saber que clase de hombre era. Así que esa cena me ayudaría a estudiarlo un poco más, me gustaba mucho y esperaba no llevarme una sorpresa.

Fue una cena especial, él sabía que algo me pasaba, decía que mis ojos aunque bellos transmitían mucha tristeza y resentimiento, y me pidió que por favor le contase lo que me pasaba.

Y se lo conté, cada detalle tortuoso de mi vida, rompiendo a llorar al finalizar. Me abrazó con ternura y comenzó a besarme, aunque no fue más allá y se lo agradecí, aún no estaba preparada.

Pasaron los meses fortaleciendo nuestra relación, hasta que decidimos irnos a vivir juntos, los dos trabajábamos y podíamos buscar un piso un poco más grande. Me sentía muy feliz, era la primera vez que sentía amor de verdad, sin contar con el de mi madre.

Los dos primeros años, fueron los más felices de mi vida. Pero no se por que motivo la vida se empecina en torturarme y hacerme infeliz. Miguel comenzó a encontrarse mal en el mes de noviembre, dolores intensos le impedían dormir y el día aunque más llevadero era un sufrimiento.

El diagnóstico no podía ser peor, “cáncer”. Le quedaban pocos meses, a lo sumo un año. Nunca lloré delante de él, aunque de sobra sabía como me sentía. Nuestro amor era puro y sincero y ni la muerte podría arrebatármelo.

Disfrutamos cada día como si fuese el último, haciendo el amor cada día gozando de nosotros. Hicimos un pequeño viaje y aprovechamos al máximo el tiempo juntos. Se acercaba el final y sentía que yo moriría con él. No era justo, toda una vida de sufrimiento y cuando encontraba a la persona perfecta para mí, la muerte nos acechaba.

Solo aguantó cinco meses, pero fueron los más felices de nuestra vida. A mediados de Abril entregué su cuerpo a la tierra. Solo esperaba que la vida no fuese solo ésto, que hubiese algo más para que pudiésemos volver a encontrarnos. Me sentía morir y no sabía como encauzar mi vida.


A las pocas semanas, ante la ausencia de la regla, el predictor me confirmó una gran noticia, estaba embarazada. El hijo de Miguel, nuestro bebé...

"VISITA INESPERADA"

Me hallaba en la plenitud de mi vida, un novio que me adoraba, una familia cariñosa y un trabajo que disfrutaba. ¿Qué más podía pedir?

Normalmente Dani venía a recogerme al trabajo todas las tardes, y cuando no lo hacía regresaba caminando, no era mucho trayecto y aprovechaba para ver tiendas o hacer algún recado.

Una tarde intuí que alguien me seguía, solo era un presentimiento pero lo suficientemente fuerte como para creer en él. Me giré y varias personas se dirigían en la misma dirección que yo pero no conseguí distinguir a nadie que que estuviese a esa labor. Deseché ese pensamiento, seguro que era una tontería.

A la hora de comer siempre volvía sola y esa sensación seguía en mí, aunque en ninguna ocasión aprecié a nadie. Día tras día esa misma percepción me perseguía, llegando a obsesionarme tanto que observaba a la gente con desconfianza. Nunca le comenté nada a mi pareja, no quería preocuparlo, probablemente era algo con lo que me había obcecado sin razón.

Los últimos días la sensación parecía ser mucho más poderosa, notaba esa presencia en todo momento: tomando un café con mis amigas, estando con Dani, incluso hallándome sola en casa. Despertaba de noche intranquila y la notaba a mis pies, si estaba en la ducha sabía que fuera de la mampara me estaba esperando y si veía la tele con seguridad la presentía detrás de mi.

Todos comenzaron a decir que me notaban ausente y distraída, y así era, no conseguía concentrarme en nada, había perdido interés en todo, incluso en los momentos íntimos con mi novio.

Era lunes por la noche. Después de cenar me fui para la cama con intención de leer un rato. No había quedado con mi chico ya que me sentía cansada y pretendía ir temprano para la cama. Estaba pensando en ir al psiquiatra ya que no era normal lo que me estaba pasando, además me estaba afectando en todo. Debería contárselo a Dani para que me entendiese, lo tenía confundido y pensando que nuestra relación se estaba enfriando.

Después de leer un rato, me dispuse a dormir. Apoyé mi libro en la mesilla y apagué la luz de la lamparita. No había hecho más que acomodarme buscando postura cuando una luz blanca y potente iluminó mi habitación.

Me asusté pero pensé que era un sueño. Una figura vestida de negro con una gran capucha que no dejaba ver su rostro, se apostó a los pies de mi cama. Con voz ronca y profunda me habló:
  • He venido a buscarte, supongo que ya lo sabes, llevo días persiguiéndote, dejando que sientas mi presencia para que puedas ser consciente de lo que te va a pasar...
  • Si -contesté- hace días que soy consciente de que alguien me sigue, pero ¿quién eres?
  • ¿Todavía no lo sabes?¿No te dice nada mi aspecto? -la fuerza y dureza de su voz, imponía-.

Mi corazón latía descontrolado, la misma muerte estaba delante de mí, reclamando mi alma. El vello se erizó en mi piel y mi respiración entrecortada me ahogaba...
  • ¡Soy el futuro y el fin de todas las personas, y ahora es tu momento! He intentado hacerte sentir mi presencia, para que supieses que llegaba tu final y dejases zanjados todos tus asuntos, pero mostrándote esquiva has evitado la recepción del mensaje y ya no puedo retrasar más el momento.

No podía ser verdad, llevaba días sin ver a mi familia. A mi chico lo tenía confundido y hacía tiempo que no le decía cuanto lo amaba. No era justo marcharme así. Necesitaba más tiempo...
  • Lo siento -continuó- no puedo darte más tiempo, ahora deberás acompañarme y si tienes temas pendientes dispondrás del que necesites vagando entre los vivos hasta que dejes todo resuelto.

Levantando sus manos y elevándose sobre mi, reclamó mi alma. Sentí un dolor muy profundo y agudo que duró solo unos instantes, dejando a continuación una sensación de paz y alivio. Me vi flotando sobre mi cuerpo y pensé con añoranza en mi amor, en los hijos que nunca llegarían y en el futuro que nos habíamos prometido. Tendría un tiempo para conseguir hacerle saber cuanto lo quería, hasta entonces no descansaría en paz, solo esperaba que ese momento no tardase mucho,  aquí todo era oscuridad y frío,  sabía que
en el otro lado, el descanso sería plácido y eterno.