domingo, 27 de octubre de 2013

"REGALO DEL PASADO"

Nos encontrábamos en el siglo XXII, año 2.165, plena era de la inteligencia y la tecnología avanzada y era consciente de que realmente habíamos sufrido un atraso considerable en determinadas cosas.

Un gobierno dictador en el que nos hallábamos todos sometidos, dirigía nuestras vidas y nosotros de manera sumisa acatábamos sin dar muestra de inconformismo. Existían varias reglas que todos obedecíamos como si fuésemos autómatas. Las nuevas generaciones habían crecido sin ser conscientes de muchas realidades vitales y naturales, ya que nos estaba prohibido hablar de ciertos temas, bajo pena de multa y arresto por largo tiempo. Los más viejos que sabían temas del pasado, simplemente callaban...

Al nacer nos implantaban un chip en el cerebro, que nos conectaba a una central de datos desde la que adquirían total información sobre nosotros, desde nuestra capacidad intelectual, hasta donde estábamos y hacia dónde nos dirigíamos, les daba total control sobre nuestra vida. Según nuestra inteligencia y capacidades, nos obligaban a estudiar y a ejercer lo que ellos consideraban, y los que nacían con algún fallo que se les había escapado, -puesto que todo lo tenían prácticamente controlado-, los desechaban considerándolos escoria de la humanidad sacrificándolos, puesto que para ellos no eran más que un gasto en la sociedad sin obtención de ningún beneficio. Así intentaban crear una población inteligente y activa, y sí es cierto de que todos teníamos trabajo y dinero, sin que nadie sufriese ningún tipo de necesidad.

Las enfermedades y accidentes graves -que escaseaban, una de las cualidades de nuestra época era la gran seguridad en todos los aspectos-, era de fácil solución dados los avances médicos de los que disponíamos, y operaciones que en otro tiempo con seguridad se alargaban en el plazo de recuperación, hoy en día eran algo de convalecencia fugaz.

Sin embargo, había algo que yo no entendía, aunque para nuestros gobernantes sí que tenía una explicación.

A través de mi madre, llegó a mis manos un secreto que nadie debería conocer, nuestra vida dependía de ello. Era un raro utensilio que en el pasado llamaban CD, que al parecer servía para grabar datos. Había pertenecido a la abuela de mi madre, pasando de una mano a otra en las siguientes generaciones. Había nacido en el año 2.050, año de grandes cambios tecnológicos, y ella intuyendo lo que se avecinaba dadas las últimas noticias, en el año 2.090 grabó una información para que nosotros, sus descendientes supiésemos algo que consideraba muy importante para que no quedase en el olvido.

A través de un buen amigo en el que confiaba plenamente y con él que estaba comenzando una historia más allá de la amistad, dado sus conocimientos informáticos, le pedí ayuda para conseguir visualizar lo que mi bisabuela nos había dejado, mamá no quiso adelantarme nada, y al parecer no me lo dio antes puesto que no había llegado el momento. La curiosidad me invadía de manera obsesiva ¿que sería lo que nos contaría en aquel artilugio?

Javi quedó impresionado cuando lo vio, tan solo en fotografías a través de la red, había tenido la ocasión de visualizarlo, en alguna ocasión en la que su curioseo le llevó a buscar cualquier información al respecto de aquel instrumento de grabación de datos tan aparatoso. Consiguió acoplar una pieza a su terminal para que pudiésemos verlo.

Me iba a dejar sola con esta información, para que yo disfrutase del momento con mi antepasada. Pero no acepté, él era importante para mi y quería compartir este instante único, estaba segura que allí no había nada que él no pudiese escuchar.

Nos acoplamos los dos, muy juntos, emocionados a la espera de que comenzara la emisión. Me enterneció verla y escucharla, tan dulce y con su hablar tan pausado. Aun era muy joven cuando realizó la grabación, tan solo cuarenta años y acerté a descubrir una gran mujer inteligente y de una belleza sobervia.

Después de enseñar distintas imágenes de como estaba la ciudad en esa época, pasó a lo realmente importante. En ese año se había aprobado en las cortes generales la prohibición de mantener relaciones sexuales, el objetivo era en primer lugar erradicar las enfermedades de origen sexual como el sida y el virus del papiloma humano que en los últimos años había crecido de manera escandalosa, y por otro lado, controlar la fecundidad de las mujeres de tal manera que solo se escogerían los embriones en perfecto estado y libres de enfermedades congénitas y de otras como el cáncer. Nos preguntamos que era eso de las relaciones sexuales, y no tardamos en encontrar la respuesta, mi bisabuela muy inteligentemente había supuesto que llegaría una época en la que sería un tema desconocido, así que nos ilustró ampliamente como eran, detallando con sus propias palabras los sentimientos que originaban ese especie de deseo, que daba un gran placer a una pareja. Placer que era totalmente desconocido para nosotros... Visualizamos distintas imágenes de lo que era eso, y aún asqueada, no fui capaz de sacar mis ojos de esas imágenes, Javi se reía al ver esos cuerpos desnudos moviéndose sin parar y gimiendo, tocando zonas que ni me atrevía a imaginar en mi mente. ¿Eso sería posible? Un beso en la boca, como hacían las personas en la imagen, estaba prohibido, los besos se reducían a alguno ocasional en la mejilla, pero en nuestra cultura no era algo habitual, ni tan siquiera abrazarse como hacían en la grabación, dar muestras de cariño no estaba bien visto.

Una vez acabada, quedamos unos instantes en silencio, hasta que Javi lo rompió, diciéndome que le parecía algo interesante, y que quizá podríamos probar. ¡Estás loco! Fue mi respuesta, me parecía algo repugnante.

Una vez en casa, comenté lo ocurrido con mis padres, se echaron a reír, y me sorprendieron al decirme que ellos lo habían probado y lo prácticaban, y que les parecía algo necesario en una pareja, unía mucho, además era algo muy placentero. Si me decidía a probarlo, debería tener cuidado, pues en ese acto cabía la posibilidad de quedarme embarazada, así es como se procreaba en la antigüedad, a través que un fluido que el hombre expulsa en este acto dentro de la vagina de la mujer.

Me acosté alucinando con toda aquella nueva información, tal vez debería probar, si papá y mamá lo habían hecho, no debía ser tan terrible.

Hablé con Javi al día siguiente, y lo sorprendí con la propuesta de intentarlo, sería esa misma tarde, sus padres no estarían en casa hasta la noche, lo que nos dejaba varias horas por delante, no sabíamos cuanto tiempo tardaba en realizarse todo el acto, así que a lo mejor nos hacía falta mucho y más teniendo en cuenta nuestra inexperiencia en el tema.

Comenzamos besándonos, como hacían en la reproducción de la bisabuela, y la verdad que me gusto, ¡y mucho! Empezamos lentamente, como con miedo, subiendo la intensidad poco a poco, hasta que comenzamos a juguetear con nuestras lenguas. Era algo increíble, sentía algo extraño dentro de mi, que me provocaba unas ganas locas de abrazarlo fuertemente y comérmelo por todos lados... ¡que extraño! Comenzamos a desvestirnos, al principio con timidez, pero una excitación incipiente nos hacía perder toda la vergüenza con la que comenzamos, dejándonos llevar por la situación. Me complacía sentir su cuerpo desnudo contra el mío “piel con piel”, que sensación tan hermosa y deleitosa. Nos acostamos en la cama, sin dejar de besarnos y tocarnos por todas partes, mi sexo vibraba de una manera rara, quería que me tocase allí, lo necesitaba, y él llevaba mi mano al suyo, haciendo que la moviese arriba y abajo, era increíble como sin tener ni idea nuestros cuerpos nos iban guiando y diciendo lo que teníamos que hacer. Llegó un momento en el que ya no aguantábamos más, la situación nos pedía algo más intenso, entonces Javi, se puso encima de mi, continuando con sus besos y caricias, el sentir su sexo pegado al mio me volvía loca. Sin saber como ocurrió, introdujo su miembro dentro de mí, primero dolió dejando enseguida paso a un placer excepcional que me hacía perder el control, no duró mucho, a lo sumo dos minutos, pero fueron los más grandes e intensos que jamás habíamos vivido, explotando al finalizar en unas sensaciones grandiosas difíciles de explicar. En total el acto debió durar tres o cuatro minutos.
Esa fue solo la primera de distintas placenteras ocasiones, las siguientes fueron mejorando, aguantando más en cada relación sexual. ¿Como podían permitir que el ser humano se perdiese de un placer tan sublime?

Guardamos nuestro secreto, como lo habían hecho mis antepasados, teniendo especial cuidado en no crear una vida dentro de mi, de ello dependía nuestro futuro, mi pena solo era el no poder gestar un hijo cuando llegase el momento, de la manera mas bella y natural que existía...

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